“Habiendo sido el motor, creador del nombre, del logo, de la maquetación de la página y del periódico impreso, fui arrebatado por una persona que le tomó el gusto al dinero y sólo le interesaba eso. Lo más práctico fue irme y exorcizar ese pasado con Ronroneando. Fue el cierre de una etapa y el comienzo de algo nuevo y mejor”.